25 abr. 2012

Hermanas (Pero no las Hilton)

Cannelle: Sésame, siempre había querido tener una hermana. En plan amigas, que juegan juntas, que se ríen juntas, que se dejan la ropa y comparten sus cosas (primera regla, novietes, etc). Tengo un hermano, pero me hubiera gustado tener una hermana. Una Sésame. ¿Te lo imaginas? Tejiendo, bordando, cosiendo, riendo, tú tocando la guitarra (y enseñándome un poco, que siempre he sido un desastre), yo pintando.
Sésame: Te veo muy bucólica y amorosa, porque según tengo entendido, la mayoría de las hermanas se pasan la mayor parte del tiempo peleando por los juguetes en una primera etapa, por la ropa y los novios en la adolescencia y por el amor incondicional de los padres toda la vida.
Además, yo de pequeña pasaba un poco de todo el tema tejer y bordar, yo era más de Lego. Pero oye, como estamos echándole imaginación... Si a mi también me hubiera gustado pelear, uy, digo, jugar con una hermanita. Piensa que yo sería la hermana mayor y podría volverme maligna (muahahahaha)
C: Tienes razón... pero qué bonito nos lo pintan en la tele, el cine y los libros. Bueno, yo sería la hermana pequeña pero te recuerdo que siempre he sido alta por mi edad (hasta que dejé de crecer) y tenía unos kilos de más. ¡Pelea, pelea!

Se terminó jugar sola y los amigos imaginarios.

Compartiríamos sueños (Espera, espera, que esto es un anuncio de pañales... lo tenemos claro, ¿no?)

Entre los Legos de Sésame y los Playmobils de Cannelle, imaginaos toda la casa llena de muñequitos por los suelos. A esas dos, imaginación no les falta...
 

S: Vale, hemos visto que la vida en la publicidad puede ser magnífica, pero no sé si la realidad sería exactamente como la pintan estos anuncios. 
C: Eso sí, y además... ¡pobres progenitores! Jajaja
S: Pues sí, pobres, y es por esto que si existe un ser superior justo, tuvo piedad y ninguno de nuestros progenitores tuvo una Sésame y una Cannelle juntas. Que en mi caso ya era bastante difícil con llevar la cuenta de los puntos de sutura de una sola niña. 

24 abr. 2012

¿Qué hay de nuevo en tu estantería?

Cannelle: ¿Qué hiciste ayer por Sant Jordi?
Sésame: Bah, lo normal, una reunión que duró mil horas, marrones, broncas... 
C: Pero era Sant Jordi... 
S: Si, ya eso díselo a mi jefe, que es de Madrid 
C: Bueno pero algún libro o alguna rosa te debían regalar, no?
S: Si, eso sí. Y por la tarde estuve mirando libros por ahí. 

En la época de los noventa si que era guay guay Sant Jordi. En el instituto íbamos a las ramblas a ver las paradas de libros y hacíamos algún trabajo relacionado con el tema. Siempre volvías con alguna que otra rosa  (normalmente de alguien un poquitín más pringado que tu, y no del guaperas del que estabas colgada) y con un libro de tapa blanda barato que habías encontrado. 

Ahora, ya podemos comprarnos algún que otro libro de tapa dura, y la gente de nuestro alrededor nos regala libros molones como estos:

El Sant Jordi de Sésame:

Cannelle sabe que el sueño secreto (a partir de ahora no tan secreto) de Sésame sería tener una librería y le ha regalado este libro muy en la línea

Me gusta mucho mucho la portada!

El señor Sésame es muy listo, y le ha regalado un libro que él quiere leer. Pero como Sésame también tiene sus trucos le ha regalado dos libros que quiere leer ella (muahahahahaha!)

también con libros en la portada
La progenitora de Sésame (que es una ganchillera empedernida) y también es la que la conoce mejor (por algo ha sufrido tanto su dramática niñez ochentera como la problemática adolescencia noventera) le ha regalado un libro de cuentos que tuvo el honor de ser empezado ayer por la noche.
Si es que me llama más un título macabro ... 

El Sant Jordi de Cannelle:

El señor de Cannelle iba a comprar el último libro de Paul Auster (uno de los autores favoritos de la susodicha) pero antes le preguntó ¿estás segura que quieres este? seguido de "dos de mis compañeros de trabajo se lo han regalado hoy a sus parejas". Oseasé, que te lo pueden dejar. Así que pensé "esta es la mía" y estiré el brazo derecho, seguido del dedo índice y dije "¡ESTE!".
Y ese es "Por el bien del imperio. Historia del mundo desde 1945", de Josep Fontana. Sí, él puso la misma cara de estupefacción que tenéis vosotros ahora mismo.
Para más inri, le salió cara la broma porque este ensayo crítico de la historia contemporánea de nuestro mundo tiene ni más ni menos que 1250 páginas y por ende vale bastante más que el diario de invierno de Auster.

Un must. Y punto.

La progenitora de Cannelle también terminó comprándole un libro que no tenía previsto. Sabía que su hija quería el del abuelo de 100 años que se da a la fuga pero no pudo ir a por él hasta las ocho y media y estaba agotadísimo. De echo, ha resultado ser uno de los libros más vendidos de este Sant Jordi.
Me lo vais a prestar, ¿verdad?
A la espera de encontrarlo en alguna librería y no queriendo dejar a su Special K sin libro, le compró la segunda parte de la divertida e intrigante historia de las ovejas de Glennkill, de Naomi Swann.

Y para terminar el día, una amiga me regaló un cómic basado en El Pequeño Príncipe que promete mucho. Ya os contaré.
cómic de Joann Sfar
 


¿Y vosotros qué libros nuevos tenéis?




22 abr. 2012

Ser adolescente en los noventa (Vol II) Vestir en los noventa

Sésame: Después del post de los noventa, he visto que nuestra adolescencia tampoco fue fácil. 
Cannelle: Calla, calla, yo a todos los que dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, querría liquidarlos.
S: Pues sí, debe ser que el tiempo todo lo cura y la gente no se acuerda, porque vamos, yo no podría volver a pasar por esa montaña rusa hormonal, esas emociones intensas, esas noches de calimocho, esas sesiones de tarde en el Sr. Lobo y la Ovella negra... Definitivamente, no volvería a la adolescencia.
C: Uff.. esas tardes entre porros en el Casal de Joves, los extremismos políticos, los enamoramientos fortuitos de los mayores del instituto, los adultos como eternos enemigos... Definitivamente, no, yo tampoco volvería.

Mientras estábamos en esos bares de la zona de Marina, escuchando a Green Day, Rage against the machine, los Red Hot Chili Peppers, Aerosmith y Ska-p (no nos olvidemos de ellos, por favor...), bebiendo calimocho en esas mesas guarreras, en las que se te pegaban los brazos y bailando en esas pistas en las que se te pegaban los pies en el suelo, este era nuestro uniforme:

(Si eras de las que llevabas cazadoras tipo bomber, no leas esto, no te va a molar porque ni en tus peores pesadillas te ponías nada de lo que llevábamos nosotras y además creías que no nos duchábamos. Es más, no sólo no te hacíamos ninguna gracia entonces sino que seguramente tampoco te la hacemos ahora, así que desiste)

Camisetas de rallas: Esas excursiones que hacíamos desde el extraradio para comprar en el Camello o en JBP  camisetas de manga larga que luego nos poníamos debajo de una camiseta de manga corta (a poder ser de grupos de música). Asumimos que en esa época todo era como tres tallas más grande de lo que necesitábamos.
S: La camiseta que llevo en esta foto la sigo llevando para dormir. Otra cosa no, pero el algodón era bueno bueno...

Camisetas de rallas, vespas y collares de cuerda con abalorios  (las dos personas
que salís en la foto sin  que me hayáis dado vuestro permiso... sorry!)

Chaquetas vespa: Siempre pasa, la ropa que llevaban nuestros abuelos, vuelve. Y hay momentos preciosos en la historia en la que los abuelos comparten ropa con los nietos, y las chaquetas vespa, tuvieron ese momento.
Sésame: Yo incluso puedo decir que hubo un momento de mi vida en el que llevaba chaqueta vespa y zapatillas Vans al mismísimo tiempo que mi abuelo lo hacía (bueno, las mías eran de cuadros blancos y rojos y las suyas negras, pero...). Qué momento más emotivo, ¿verdad?
Las favoritas de los leñadores, la gente que curra en el campo
y los adolescentes noventeros

Bambas grandes: Si, cierta marca de zapatillas deportivas, (si esa en la que pensáis, la de las tres rallas) se forró con las bambas grandes y anchas. Si es que si no llevábamos botas Dr. Martens, llevábamos bambas grandiosas. Las chicas adolescentes de los noventa éramos la mar de femeninas, lo que nos extraña es que todavía alguna vez que otra ligábamos (claro, que era con tíos que llevaban ropa más ancha que nosotras, camisetas de grupos más guarreras y bambas muchísimo más grandes)

Finales de los noventa.. la desgraciada época de las pelis de la guerra de las Galaxias.
 La sillita de bebé era del restaurante. Chaqueta militar, camiseta grande, camisa de manga
larga debajo, pantalones anchos... 




Tejanos elásticos: Sólo hubo una prenda que no llevábamos ancha, y esa eran los pantalones elásticos. Los más usados eran los negros (que se desteñían muy rápido y quedaban guarreras guarreras), pero también había de rallas verticales de colores (bàsicamente negros y rojos) y de cuadros (estos ya de cualquier color, que no se diga). Los elásticos desaparecieron durante un tiempo, pero ahora los volvemos a llevar en formato tejano.  Más tarde hubo una evolución de estos pantalones elásticos, y se empezaron a llevar los elásticos de campana (éstos han perdurado hasta la actualidad)

Pantalones de cuadros, botas enormes y un proyecto de rasta
 (los maravillosos noventa).

Pantalones anchos  de bolsillos (bautizados por las madres del mundo como "cagados"): Si, éstos no han vuelto, afortunadamente. Nos quedaban fatal, a TODAS sin excepción. Llevar pantalones tres tallas más grandes, nunca (y digo nunca) debe volver al mundo de la moda. Además, tampoco llevábamos nada en los bolsillos, ¿para qué tanto sitio para guardar cosas desaprovechado?

Sésame: Pues sí, en los noventa no fuimos un dechado de estilo... Y que conste que yo me he mojado y he puesto fotos (he de decir que no he escogido las peores, que no me importa exponerme, pero tampoco soy tonta...), pero ¿y lo bien que lo pasamos?

Cannelle: Si, a pesar de todo lo pasamos genial, ¿el Vol III de los noventa de qué irá?

S: Por mi de eso, de lo bien que lo pasamos en los noventa, ¿tu que dices?

C: Que ¡a por ello!





20 abr. 2012

Surgimiento y decadencia de las modas (así, en general)

Cannelle: Si es que el color menta está como muy de moda, ¿no?
Sésame: ¡Ala! ¡Qué guay! ¿Empezamos una nueva etapa como bloggers de moda? (Recuerda que no hace mucho estuvimos dándoles pal pelo y que yo no estoy dispuesta a hacerme fotos con trapitos)
C: No, no, si yo de lo que quería hablar es de cómo surgen las modas
S: Cada día me sorprendes más. ¿y tu cómo sabes estas cosas?
C: Bah, no es que lo sepa, es que me gusta especular. Mira, vamos a fijarnos en otro ejemplo más gráfico, ¿Cómo se pusieron de moda las gafas de pasta?
S: ¡Me la sé, me la sé! Sé que hace quince años cuando yo las llevaban no molaban nada, y que más o menos se pusieron de moda hace... no sé, ¿como cinco años?
C: Si, pero la cosa fue más o menos así

- Alguien en algún lugar muy muy lejano (gracias a internet no tanto) se puso por primera vez hace seis años unas gafotas de pasta cual Buddy Holly.
El resto de la mundialidad lo mira con disimulo (o no tanto) y se ríe o se escandaliza de las gafotas del tipo. 
Podríamos haber escogido una foto mejor... (¡o no!)

- Un trendsetter (es decir, alguien a quien le pagan por ver lo que lleva puesto la gente en la calle y luego contarlo) lo ve, piensa que es lo más de lo más y lo traslada a su blog, que siguen miles de millones de personas.

Este sí que era un trendsetter a la par que Wedding Planner 
- Los seguidores (léase abanderados de la modernez en cualquier parte del mundo, viva la interculturalidad) deciden que las gafotas son en vez de horribles, la mar de vintage y se ponen como locos a rebuscar por mercadillos y por internet las gafas de marras.
Esta es una de las cosas que más molan a las modernas, hacerse autofotos en el  espejo del baño poniendo morritos
- Miles de personas en las diversas ciudades se escandalizan al ver a la modernez luciendo esa nueva NO-moda (de momento es algo elitista, exclusivo y que separa a los modernos de los no modernos)

- La gente de las grandes cadenas de moda, ya se han fijado que algo está pasando en el mundo y deciden cuanto antes, sacar una línea de gafotas modernas para que  los menos modernos y los definitivamente no modernos puedan hacer cola cual rebaño adiestrado para comprar unas gafas que sus abuelas ya llevaron en su momento.  Las cadenas de moda se forran, los no modernos llevan lo que hace unos meses llevaban los abanderados de la modernez y estos abanderados ya van a por otra cosa mariposa. 

Y es por todo esto por lo que mañana iremos todos a comprar cosas color mint y rosa palo, y blondas y cosas ochenteras y vintage cual manada de lemmings enfurecida tirándose por el borde del abismo.

Y por tanto los compradores de las grandes multinacionales de ropa, tampoco, ¿no?




19 abr. 2012

El ser humano es idiota

Sésame: El ser humano es idiota.
Cannelle: ¿Y eso?
S: Nah, no me hagas mucho caso que hoy tengo un mal día, pero aunque tengo un mal día y lo veo todo más negro, es que no se puede negar que el ser humano NO es una máquina perfecta.
C: Pero bueno... tenemos todos esos órganos, esas funciones internas, ese ponerse la piel de gallina, todo funciona muy bien...
Fritz Kahn
S: Sí, pero no dejamos de ser idiotas por eso. A ver, me explico.
El otro día abrí el bolsillo interno de mi bolso, y puse la mano dentro para buscar el boli que me regaló mi madre para navidad (Ahora que ya tienes casi treinta años hija, y sé que no lo vas a perder) y mi mano se encontró con el boli, el tarjetero y un pintalabios, pero todo tenía un tacto muy raro. Yo como soy un ser humano y soy idiota, seguí tocando y pensando, "¡Alaaaaa! ¡qué tacto más raro tiene esto!", pero no se me ocurrió abrir el bolso para ver qué había pasado. ¿Qué había pasado? pues que la crema de manos se había abierto y lo había puesto todo perdido.

C: Pero con este ejemplo sólo demuestras que un individuo es idiota (lo siento, ¿eh? pero tu lo has dicho primero)

S: Lo sé, lo sé,  en este caso el ejemplo soy yo, y yo soy una pequeña (gran) muestra pero... hay más ejemplos de que el ser humano es idiota, y te los voy a poner.

- Alguien se cae en la calle y lo primero que hace indefectiblemente es mirar a su alrededor para comprobar si otro ser humano imperfecto lo ha visto. Pero ¿si te has hecho daño, qué importa que alguien vea que te estás frotando las rodillas si ya te han visto caer? Además es como lo del árbol que cae en el bosque y no hay nadie. ¿Sólo porque nadie te haya visto no te habrás caído? El ser humano es idiota


Caerse con más o menos dignidad
- Al ser humano le encanta oler las cosas que llevan tiempo viviendo en la nevera, ¿para qué? ¿nuestro olfato prima sobre la vista? ¿somos perros acaso? A ver hombres y mujeres del mundo, eso tiene pinta de tener una civilización muy desarrollada en su interior, no os lo acerquéis a la nariz para decidir si lo tiráis a la basura o no... El ser humano es idiota
Había fotos mucho peores, pero os lo aseguro, no queríais verlas..

- Ya desde pequeños somos idiotas, porque hacemos caso omiso de esa frase de madre tan conocida por todos (o al menos por mi, que vaya telita tenía yo de pequeña) "Te vas a caer" y tu pensabas "Al igual* me caigo". Y toma, te caías. El ser humano es idiota (y yo la primera, porque esta frase la oía unas mil veces al día y ya sabía que acababa con Sésame en el suelo. Lo peor era oirla de mi abuela, que añadía, "Como te hagas daño, te pego". Como si no tuviera yo bastante con caerme y hacerme daño que encima mi abuela me arreaba con la zapatilla ¡Qué dura la infancia en los ochenta! Esto ahora se denunciaría como maltrato fijo)

Si os fijáis la madre le pregunta al niño, porqué vuelve a estar detrás del sofá.... 

¿Quieres más ejemplos de que el ser humano es idiota? Porque youtube está lleno de vídeos que lo demuestran, pero eso de los vídeos... lo dejamos para otro día

C: Bueno... no hace falta... pero lo que sí que veo es que un post de nuestra difícil infancia tenemos que hacer, ¿eh? He podido comprobar que tienes rencor ahí dentro amiga... rencor del malo...

No somos perfectos y es lo que mola

*Al igual, esa frase que a la gente que no ha nacido en los ochenta le flipa. Si, los que nacimos en los ochenta decimos al igual, aunque la gente que no ha nacido en esa época no lo pueda entender

18 abr. 2012

Ser adolescente en los noventa (Vol I) Los noventa en general

Sésame: Los ochenta fueron social y estéticamente duros pero su década sucesora no se quedó corta. Hablamos de mallas, tejanos y camisetas anchas, bambas de aerobic, riñoneras y del "loro" en la playa.

(vía http://www.tendenciaymoda.com.ar)

Cannelle: Pero pongamos cada cosa en su contexto. ¿Cómo íbamos a salir si el mundo estaba preocupado por la caída del muro de Berlín, la guerra fría, la guerra del Golfo, las de los Balcanes, la convulsa creación de los países de la ex-URSS, y nuestro entorno más cercano preparaba las olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla?

¿Qué querían que fuera de nosotros si entre tanto revuelo político nosotros nos estábamos posicionando ante el mundo como futuros adultos y encima murieron Freddy Mercury y Kurt Cobain? ¡Y nos confunden todavía más con la clonación de una oveja y con la aparición de una pastillita azul para los hombres mayores!

Kurt Cobain fue un mito musical, pero también estético. Popularizó los mobos, las botas militares, las camisas de camionero y las greñas guarreras

Como dice nuestro amigo El sobrino del diablo Kurt Cobain, ese cantante que popularizó un estilo musical que se basaba en llevar una camisa de cuadros encima de otra camisa de cuadros. (Por cierto, poned "camisas cuadros años noventa" en google y...¡oh! sorpresa salen un montón de imágenes de Kurt Cobain)
El mítico piercing en la ceja, por el cual muchos sufrieron tanto

Rage Against the Machine y su estética noventera

Para más inri, en la tele ponían cosas como Verano Azul (sí, otra vez), Los vigilantes de la playa, El equipo A,Juana y Sergio, El principe de Bel-Air, Sailor Moon, los Cazafantasmas, Los Caballeros del Zodiaco y los Power Rangers.

Hasta los caballeros del Zodiaco llevaban greñas y incluso uno se parece sospechosamente a Kurt Cobain

Los cazafantasmas

Colores primarios, muchas leches y tramas absurdas, los Power Rangers (se lo podían currar un poco más con los trajes, que se les ve la cremallera...)

Crecimos entre el boom de la GameBoy, de la Nintendo y de la SEGA... ¡y de la primera PlayStation! Mezcla Super Mario Bros, Street Fighter II, Sonic y Gran Turismo con los todavía vigentes comecocos y Tetris, con la aparición de músicos como Robbie Williams, Britney Spears, Christina Aguilera, Take That, Spice Girls, Backstreet Boys y N'Syncy verás como te salen los niños.



Aunque nosotras ya éramos protomodernas y escuchábamos otras cosas y desdeñábamos a aquellas que escuchaban los cuarenta principales.

Creo que hemos desmerecido la década de los noventa... esto se merece posts individuales sobre ropa, tecnología y música. Si, si, reiros ahora, pero más os reiréis cuando hagamos el de ropa y pongamos nuestras pintas adolescentes.

Y para que veáis que hay muchos ochenteros que saben de qué va todo esto de lo que hablamos, este vídeo no tiene ningún desperdicio. Ole, ole y ole




17 abr. 2012

¿1000 visitas es mucho o es poco?

Sésame: Pues después de cenar me gusta coger el portátil y visitar los blogs que me gustan mientras el señor X hace cosas tales como ver futbol o ver Bola de drac (si, es que somos la mar de intelectuales en esta casa oigan... Creo que voy a empezar a mentir y decir que vamos mucho a la ópera, porque me estoy creando una imagen un poco destroyer en el mundo web)

Cannelle: Si, a mi también me gusta, buscar cosas guays y pensar paridas sobre las que escribir en el blog. Y no hace falta que mientas, que no eres destroyer, sólo sincera. 

S: Ah... vale... Pues eso, y hoy haciendo lo propio (no siendo destroyer y sincera, sino mirando blogger), he visto que habíamos llegado a las 1000 visitas en el blog en menos de un mes, y yo me pregunto, ha llegado el momento ese tan esperado de los blogs modernos de poner: ¡¡¡OLEEEE 1000 visitas!!!! ¿y sortear un algo? 

C: Hombre, no sé, es que no sé si 1000 es mucho o es poco

S: Pues para mí está bien, y más teniendo en cuenta que ni tu madre ni la mía saben de la existencia del blog, porque no sé la tuya, pero la mía entraría ochenta veces al día para ver si había actualizado... 

C: Creo que la mía también. 

S: Bueno, en cualquier caso, está guay, pero me intriga ese momento en el que alguien dice, venga, va, voy a leer las chorradas de estas dos pringuis, y no sólo que lo lea una vez, ¡sino que repita!

C: Si, a mi también me intriga, pero no creo que sea porque tengo a mis amigos amenazados de muerte para que entren cada día, ¿no?

S: Nah, no creo

C: Cuando lleguemos a las cinco mil o algo así, podríamos pensar en sortear algo, de hecho creo que tengo alguna mano loca de esas ochenteras en casa por abrir

S: Yo diría que gorras de la Expo de Sevilla o del Pryca deben haber por casa... 

C: ¡Venga va! ¡Estamos que lo petamos!

Generación ochentera ¡Uníos! Vol II. Jugar en los ochenta

Cannelle: Yo es que no sé cómo todavía estamos vivos todos los nacidos en los ochenta.
Sésame: ¡Uy sí! lo insalubre que era la vida allá por los ochentas...
C: Más bien me refería a lo peligrosa que era.
S: Ah si... eso también. Yo me pasé más tiempo en los ochenta con escayola en alguna extremidad que sin ella (y esto sos lo juro que no es mentira).
C: ¿Eras tipo Rambo?
S: Yo más quería ser tipo equipo A, si consigue encontrarlos, tal vez pueda contratarlos tatachaaaaan cha cha chaaaaan...
C: Bueno, hablas con una que se ha roto cada dedo de la mano entre 5 y 10 veces, entre otras lesiones. Te recuerdo que soy de pueblo y que odiaba los vestidos. Pero de lo que quería hablar es de lo peligroso que era jugar en los ochenta, ¿empezamos?
S: Venga va, que hoy estoy on fire para pensar paridas. Además, lo bueno que tiene hablar de estas cosas ochenteras es que no había mucha variedad y todos teníamos lo mismo, así que todo el mundo va a comprender estos sentimentos...

- El tragabolas: A ver, que las dos creemos que el hipopótamo rojo estaba trucado. El muy gordaco era el que más tragaba siempre. Señores de Mattel, si hay un truco para que los otros hipopótamos traguen al ritmo del rojo, ¡háganlo público de una vez! Y diréis, este juego no era peligroso... ¡Mentira! Pero si ahora les pondrían muñequeras a los niños para jugar, si te rompías la muñeca y la palma de la mano de darle a los jodíos hipopótamos...



- La bici BH: Por favor, todos los que lean este post y hayan tenido una bh que amablemente posteen un YOTAMBIENTUVEUNABH, venga chicos, no es difícil y así compartiremos momentos bicicleteros únicos.

Igualita igualita que la de Sésame. La de Cannelle era roja.
C: Siempre había querido tener una bici como esta. Había un niño en el pueblo que la tenía y era lo más.

- La pelota loca: el juguete que todos los niños y niñas nacidos en los ochenta hemos querido tener en algún momento de nuestras vidas y que pocos han tenido porque la mayoría de las familias lo consideraban un invento del diablo. Normal. Eso pegaba unos botes difíciles de controlar. Salto para allí y pum, de cabeza a la pared. Salto para allá y pam, escaleras para abajo y ostia que te crío. 
Sésame: Yo ya lo dije en otro post, que mi abuela me decía "Cómo te hagas daño, te pego", ya no me metía con estos inventos, porque sabía que iba a pillar fijo. 



- Pin y Pon vs Playmobil: Los ochenta fueron la década de los muñecos monoexpresivos, sin articulaciones, de pelo en forma de casco y pequeños (ahora los llamarían minimalistas). Hablamos de Pin y Pon, y en su versión más evolucionada y menos ñoña, de los clicks de Playmobil. Serían feos, pero daban pie a que soltáramos al máximo nuestra imaginación. Vaya montajes teníamos más de uno y de una. El novio de Cannelle incluso les había montado un sistema monetario a sus Playmobils con bolitas de plastelina. 
Sésame: No me digas... joer estos economistas, si que empezaban pronto. 


- Nancy: la prima fea y rolliza de Barbie. Según Famosa, Nancy es la muñeca más bonita. ¡Y una mierda! Tenían la cabeza desproporcionadamente grande, frontón, cara de mayor y cuerpo de niña. Y no hablemos del nivel de horterismo de sus vestidos. 
Sésame: es que en mi casa siempre hemos sido un poco outsiders, y yo no tuve ni Nancys ni Barbies. Yo era más de Barriguitas 


- Blandiblub: ¿quien no ha tenido entre sus manos esa masa viscosa? Y poner algo así en las manos de un niño es peligroso, si o sí. Cannelle tenía el techo de la habitación pintado con un cielo con nubes hasta que a su hermano se le ocurrió que sería divertido lanzar bolas azules y rosas de blandiblub al techo y ver como caían (si caían). 
La frase de madre era "¡A la pared no! que se quedan las marcas", pues ¿dónde querían que las pegásemos?


Algo similar pasaba con la mano loca. Qué divertido era aquello... y cuantas veces se había quedado pegada donde no tocaba. Ah, y por el camino, entre la tiro aquí y la tiro allí, todas esas cosas pegajosas que nos gustaban tanto iban recogiendo polvo, arena, pelusilla, y demás cosas de las que las madres de hoy en día se escandalizarían. 


- Operación: Ese hombre asexuado, con cara de pánico al que le retirabas huesos uno por uno. Lo que llegó a triunfar la mierdecita de juego unas navidades.  A ver, que el jueguecito de marras tampoco era la bomba, pero era lo que había. 



- Los juegos de calle: ¿Quién no ha jugado al escondite, al pilla-pilla o a canicas en el patio del colegio? Pero vamos a centrarnos en el boom ochentero de la peonza. Era un juego de niños pero también una forma de intimidación del chulo de turno, que llegaba con su pedazo de madera pintado con rotuladores (solo los pringaos llevaban la peonza sin pintar), la lanzaba con fuerza encima de la tuya, que terminaba dando tumbos en la otra punta, y la recogía con la cuerda haciendo cabriolas. Y tú quedabas como un idiota. 

Arma de bulling ochentera.

Entre armas de bulling, no llevar casco y la ingesta de plastilina y de cualquier cosa que encontrábamos... seguimos diciendo que no es posible que hayamos llegado tan lejos. 
Sésame: Si, además, los noventa tampoco fueron mucho mejores, yo creo que podríamos analizar nuestra adolescencia en otro momento, ¿no Cannelle?
Cannelle: ¡A por los noventa!

16 abr. 2012

Esas prendas cómodas de la muerte

Sésame: El otro día estábamos Cannelle y yo haciendo nuestras labores en una tienda muy guayona de la cual creo que no vamos a decir el nombre para preservar la privacidad de las dos chicas guayonas (además de nosotras mismas ;) ) que aparecen en este post (que a nosotras no nos importa hacer el ridículo, pero a ellas no lo sabemos) y empezamos a hablar de esos temas de mujeres, inconfesables en según qué círculos. Y decidimos que haríamos un post sobre ello. 
Cannelle: Pedazo de introducción, ¿no? 
S: Es que hoy estoy poco sintética
C: Bueno, total que todo empezó hablando de la comodidad de los vestidos de novia y acabó siendo un "pues yo confieso que" . Vamos a contaros las confesiones salidas de esa conversación

- Dormir: Las que dicen que duermen siempre desnudas o con camisón o salto de cama... ¡No mintáis! Hay varias razones por las que creemos que eso no es verdad y las vamos a enumerar
1.En invierno hace frío y estas cuatro outsiders de la moda nocturna tenemos en común que nos gusta dormir con calcetines de dormir. Y al que no le guste, que no mire. 
2.Los camisones se enrollan debajo de las axilas mientras duermes y es la mar de incómodo. Además, ¿qué puede hacer un camisón que no pueda hacer una camiseta de propaganda de esas que están tan gastadas que se quedan finas finas? 
3.¿Quién en su sano juicio se ha comprado un salto de cama? Es más, ¿de dónde viene el nombre y dónde se pueden comprar?
4. ¿Porqué deberíamos cambiar esos pijamas de franela la mar de cómodos y la mar de prácticos por algo frío y con lo que no puedes moverte? 

Reconocerlo, todas tenemos un punto Bridget Jones.

-Ropa de estar por casa: Tampoco nos creemos que os guste estar en casa vestidas de cóctel. Lo sentimos chicas, eso está muy bien para los blogs de moda, pero no para las chicas de a pie. 
Hay cierta propietaria de tienda molona que tiene una bata de estar por casa con estrellas fosforitas y que causa furor entre sus vecinos cuando la une al complemento perfecto, un quinto de cerveza. Y si no se puede beber birra en bata, ya nos diréis qué es la felicidad doméstica.  
Sésame tiene una también de estrellas, pero con pelo como de haber matado al monstruo de las galletas. La mar de aparente oigan. Cannelle no tiene bata (wishlist right now!) pero siempre ha tenido varias como segunda piel: una para pleno invierno y otra, para entretiempo (Analizaremos el concepto entretiempo en otro momento, que también nos gusta mucho...)
Otra propietaria de tienda molona tiene una bata de abuela regalada por su señor marido. Y que no me digan que eso no es amor. Eso es AMOR (así con mayúsculas). Que tu marido te regale una bata de boatiné debería ser lo más de lo más en temas amorosos.

Cheryl Cole es de las nuestras.

- Ropa interior: Vamos a reconocerlo, tenemos frío en los riñones. Sí, ¡lo tenemos! ¿pasa algo por decir que nos gusta llevar la camiseta por dentro de las bragas? ¡Pues no! En un arranque de confianza extrema, cuatro mujeres en los early thirties (los treinta son los nuevos veinte) confesamos que nos poníamos las camisetas por dentro, y que si llevábamos medias, entonces ya era lo más de lo más. 
Sí, ¿y qué? ¿Va a venir Zoey Deschanel (o como se escriba) a decirnos que una it girl no lo hace? Pues no nos lo creemos, porque por más it, más front row o más lo que quieras, también tienen frío, y tienen la regla (que de eso no se libra ninguna hija de vecino) y les mola tener los riñones abrigados. 

Y si, no es que nosotras seamos lo más, pero ya os decimos que las dos chicas con las que compartimos confesiones de estilo (de no estilo) sí que lo son, y es por esto que os decimos: ¡Arriba las bragas de cuello alto! ¡Vivan los pijamas de franela! ¡No os avergoncéis de las medias por la cintura! Somos muchas y podemos luchar contra los dictados de la moda. 

(Sésame: En mi mente calenturienta ahora todas las que estáis leyendo esto debéis gritar cual espartanos, levantar cualquier prenda de ropa interior o calcetines de dormir y prepararos para la lucha. Si no es así, mentidme y decid que sí como mínimo)

Ah, y por supuesto la mitad de los días (como mínimo) vamos desconjuntadas. Bragas de un color, sujetadores de otro. ¿Y?


Que conste que hablamos del día a día y no DEL DÍA. No se te ocurra ponértelas si sales a ligar.


Y si eso te ha escandalizado, it girl, no quieras saber lo que llevamos bajo la falda esos días del mes tan, tan... mierda. ¿Para qué ponerte esas braguitas tan monas y pequeñitas? Nada, nada, bien grandes y lo más viejas posible (dentro de unos límites, claro). A demás, os recuerdo que se han vuelto a poner de moda las fajas (perdón, ahora se les llama body shapers). Así que preparaos.










13 abr. 2012

Generación ochentera, ¡Uníos! Vol I. Vestir en los ochenta

Cannelle: Si, somos muchos los nacidos en los 80, con muchas cosas en común, unas que vale la pena recordar, y otras que no.
Sésame: Ahí te equivocas, vale la pena recordarlas todas, lo que no vale la pena es repetirlas. Por favor, que alguien le diga a las tiendas del señor Amancio Ortega que dejen lo de los ochenta en los ochenta...
Cannelle: ¿Hacemos un análisis de los traumas ochenteros?
Sésame: Por mi sí, pero si hay alguien que luego tiene que ir a alguna sesión del psicólogo por esto... por favor, que no nos pida responsabilidades.

Que si, que por mucho que nuestras madres digan "Ay hija, si ibas siempre monísima" o "Es lo que se llevaba, ibas la mar de moderna" no dejamos de escandalizarnos al ver las fotos de nuestra infancia.
Sésame y su prima, monísimas cual Casa de la pradera
- Los calcetines: ¿Cuándo inventaron los calcetines notanlargos? A ver, que tampoco es tecnología de la Nasa, que no hacía falta ni los calcetines por encima de la rodilla, ni esos calcetines de hilo con bolitas y florecillas en un lado (que por cierto, los hijos de los acaudalados siguen llevando). Que por mucho que a las chicas del catálogo de Calzedonia les queden divinos de la muerte... son incómodos.

Cannelle con sus calcetines blancos incómodos de la muerte

- Las hombreras: Los señores de Locomía y Miguel Bosé sí que les sacaron provecho a las hombreras. El resto del mundo parecíamos futbolistas americanos venidos a menos. Y es que, ¿quién decidió que a los niños se nos podía poner hombreras? es más, ¿quién decidió que hasta las camisetas necesitaban hombreras? Yo diría que a alguien que se merecía ir al paredón directamente. Por favor, aquellos que crean que se merecen el paredón que dejen un mensaje en este post diciendo PAREDÓN.SI 

- Las camisetas Acid de colores fosforito: Si, esa es una de las cosas que no deberían haber vuelto. Lo que la moda ha liquidado, que no lo devuelva a la vida Bershka. 

- Los vestidos de domingo y los lazos en el pelo:
S: Bueno... yo es que lo de los lazos en el pelo no lo he sufrido. Mis padres que siempre han sido la mar de modernos me llevaban con el pelo a lo garçon, vamos, cortado como un niño, y eso lo envidiaba un poco por aquel entonces, aunque ahora me alegro de la sabiduría de mis padres.
C: Pero te vestirían de domingo, no? Con esos lazos, esos cuellos babero con puntillas, esas blondas y esos volúmenes. 
S: Si, eso sí, y si no mira esta foto de mi comunión.


La foto ME SE ha revelado y no quiere girarse, pues así se queda...
C: Tengo que decirte, orgullosa, que de eso me libré bastante. Soy tan pagana que no estoy ni bautizada, ni he hecho la comunión ni nada por el estilo. Y odiaba los vestidos MUCHO y la mayoría de veces me salía con la mía. Pero no te creas que era tonta la niña... que le pedía a su madre que le pusiera ese jersey con el caballito bordado en el pecho. Ah, y de lazo en el pelo nada, que lo llevaba cortito.
Mi "uniforme" ochentero y casi que también noventero, era tejanos + camisa/camiseta + jersey.
C: Si, si, esa soy yo en 1990: abalanzándome encima del Tió. Por algo me llamaban marimacho mis compañeras de ballet..

C: Vale, he encontrado una foto con vestidito.

- Los chándals de yonki: Si hombre... los cándals de yonki... táctel, colores vistosos, a poder ser fosforito, tacto de ese que da grimilla, ¿qué podemos decir de esta prenda? que levante la mano aquél que no haya llevado la parte de arriba de uno de ellos con tejanos y creía ir la mar de aparente (va, no mintáis que ahora os estáis acordando de vuestro chándal hortera)
Si es que no se puede ser más ochentero. Riñonera power!
Poca broma, que el chandal de nuestro cole era lo más en aquella época.

- Los tejanos de cintura alta: Señores del mundo de la moda, ¿qué tipo de conspiración extraña ha hecho que estén volviendo los tejanos de cintura alta? Ya quedaban mal en los ochenta, y ahora, ahora siguen quedando mal. Y no solo quedan mal, sino que son la cosa más incómoda del mundo (sobretodo si tienes unos quilos de más).

C: Los pantalones altos son mi mayor trauma estético de infancia. Mira, mira... 

S: Vale, creo que esto de los ochenta puede dar más de sí... continuamos otro día
C: Por mi vale, pero no vayamos más allá de los noventa, que mi adolescencia...
S: Jeje, pues anda que la mía...